Descubrí la causa real detrás del olor a humedad, vinagre o trapo sucio. No es simplemente polvo: son colonias activas de hongos y bacterias que respirás todos los días y que disparan tu consumo eléctrico hasta un 30%.
Muchas personas creen que lavar los dos filtros de red plástica bajo la canilla es suficiente. La realidad es que los filtros solo retienen el 20% de las partículas.
Es el recipiente plástico ubicado debajo de la serpentina. Cuando el drenaje tiene poca pendiente o se llena de algas, el agua queda estancada días enteros. Esa agua podrida es la principal responsable del olor a humedad o trapo mojado.
Está compuesta por cientos de aletas finitas de aluminio. El polvo microscópico se adhiere entre las ranuras formando una costra aislante. El aire pasa a través de esa costra mohosa antes de salir a tu dormitorio o living.
Es el rodillo con paletas que gira a alta velocidad para expulsar el aire. Las paletas acumulan una gruesa capa de hollín y moho que reduce el caudal de viento y expulsa las esporas directamente al ambiente.
Al taparse los poros del filtro, el equipo no puede "respirar". Esto genera un vacío forzado que succiona suciedad del interior de las paredes y olores de desagües cloacales si la manguera no tiene sifón.
No se trata solo de confort estético: impacta directamente en tu salud respiratoria y en tu bolsillo.
Los conductos húmedos son caldo de cultivo para hongos de los géneros Aspergillus, Cladosporium y Penicillium.
Cuando la serpentina está tapada de barro microscópico, el intercambio térmico cae drásticamente.
Trabajamos con un sistema cerrado de funda impermeable de contención. No salpicamos tus paredes, cortinas ni pisos.
Retiramos la carcasa frontal plástica. Colocamos la funda impermeable especial con manguera de desagote directo a balde y aislamos toda la placa electrónica con film sellado.
Pulverizamos una solución química espumígena aprobada para uso en climatización sobre las aletas de aluminio, la bandeja y la turbina. Este producto disuelve la grasa, desintegra el biofilm y aniquila el 99.9% de hongos y bacterias.
Con una hidrolavadora de presión calibrada especialmente para no doblar las finas aletas de aluminio, enjuagamos a fondo cada rincón hasta que el agua salga totalmente limpia.
Inyectamos líquido bactericida a presión por el conducto de desagüe para asegurar que no queden tapones futuros que puedan causar goteos en tu pared.
Revisamos el condensador exterior, soplamos el exceso de polvo y medimos el salto térmico y consumo de amperaje para certificar que el equipo quedó enfriando a máxima potencia.
Recomendado: Realizar al menos una vez al año antes del verano.